NUEVOS ARTICULOS TODOS LOS MESES

Febrero 2008

¡Refrescarse!

Pura sensación

La piel es el órgano sensorial más extenso del cuerpo humano. Gracias a ella sentimos el frío y el calor, identificamos la suavidad y la aspereza, sentimos dolor y disfrutamos de las caricias. Sin embargo, con el paso del tiempo, pasamos a depender cada vez más de sentidos como la vista y el oído, pues la piel se vuelve menos sensible. Pero, afortunadamente, todo esto no es definitivo: tú puedes hacer algo por revertir el proceso. Cuando te bañas o te aplicas mascarillas, cremas y lociones hidratantes, además de cuidarte la piel, también contribuyes a mantener tu equilibrio interno. Este es el primer artículo de una serie en la que te proporcionaremos todo tipo de consejos para que sepas cómo retrasar el envejecimiento. Para empezar, en esta primera parte te explicaremos cómo rejuvenecer la piel cada mañana para que puedas sentirte de maravilla.

Comienza con una sensación de frescura

La ducha matinal revitaliza, refresca e hidrata la piel. El ritual de todas las mañanas hace mucho más por ti que simplemente limpiar el cuerpo: estimula los sentidos, en especial, si usas un jabón suave, hidratante y revitalizante. Los ingredientes hidratantes de los nuevos jabones de de NIVEA Bath Care, como el aceite de almendra, extractos de Guaraná, Áloe Vera, miel, manzanilla y avena, evitan que tu piel se reseque preservando su propio potencial hidratante, al mismo tiempo que te brindan una sensación de frescura.

Para después de la ducha

La ducha puede ser muy refrescante, pero no alcanza a mantener la hidratación en la piel. La superficie de la piel se encuentra recubierta por una película hidrolipídica formada por células córneas que se mantienen unidas gracias a los lípidos epidérmicos. Esta barrera prácticamente impermeable brinda protección contra contaminantes externos, contribuye a conservar la humedad y hace que la piel luzca sana y radiante. Cuando se perturba el equilibrio de la capa hidrolipídica, a través de la piel se evapora más agua de lo normal, y las enzimas rejuvenecedoras pueden volverse inactivas. ¿La consecuencia? La piel se seca y pierde suavidad. Por ello, fíjate en las fórmulas hidratantes cuando elijas tu gel de ducha, y para después, elige la loción hidratante más adecuada para ti.

Calificar este articulo

(Calificaciones: 115, Promedio: 3.19)

www.nivea.com.gt